El teatro y el cine para niños y adolescentes es un regalo de vida

El teatro infantil, así como el de adolescentes, aporta muchos beneficios a nuestros hijos. No solo les estás acercando a la cultura, como es la literatura y la actuación, sino que les motivas para interactuar con otros jóvenes y les enseñas a crecer como personas. La timidez suele ser la barrera a superar por muchos menores, siendo el teatro la mejor medicina para este caso.

El teatro joven y todos los beneficios que aporta

El teatro para adolescentes e infantil es una práctica muy beneficiosa para tus hijos. No solo aprenderán a divertirse, sino que lograrán vencer algunos obstáculos, desde el punto de vista psicológico, para lograr así las metas que se propongan.

Como son tantas las ventajas que consiguen tus hijos al ser parte de una representación teatral, te las enumeramos a continuación, indagando en cada una de ellas. No importa la edad con que inicien en esta práctica, aunque te recomendamos que sea lo más tempranamente posible para el bien de los pequeños.

En Casa Chejov Sevilla tenemos teatro y cine para adolescentes y niñes. Y por eso hemos traido este artículo donde hablamos de los beneficios que traen.

1. Trabajo en equipo

El trabajo en equipo es fundamental para que los pequeños aprendan a socializar y se desenvuelvan bien en sociedad. Al sentirse parte de un grupo comienzan a sentirse importantes, sobre todo, al saber que son una pieza fundamental para el correcto funcionamiento del mismo.

La pertenencia a un equipo hará que tus hijos se sientan obligados a esforzarse para ser aceptados. Este esfuerzo implica ver que pueden superar pequeñas metas, al mismo tiempo que noten la aceptación por parte del resto de compañeros.

El trabajo en conjunto supone una ganancia en la autoestima de los niños, además de servir como prevención de los casos de bullying. La cooperación entre los alumnos les estimula para conocerse un poco mejor y ponerse en el lugar de su compañero. En este sentido, existe un sentimiento de respeto mutuo, cuyo fin implica una reciprocidad.

En el caso de los ensayos, al tener la oportunidad de convivir más tiempo, también terminan por conocer más al resto de compañeros. Por lo general, el bullying se da a causa de la distancia entre los alumnos. Cuando esta se elimina, obligándolos a la convivencia, se reducen considerablemente los acosos de este estilo. Al final termina triunfando el respeto por los demás.

“The more you expect things to be a certain way, the more disappointed you’ll be. Accept life as it is. You’ll be free.”

2. La capacidad de expresarnos correctamente

Exponerse ante un público no es una cosa sencilla, como tampoco lo es aprenderse un libreto. Tienes que tener en cuenta que no es lo mismo un teatro realizado por niños pequeños que uno llevado a cabo por adolescentes. La obra se suele adaptar a la capacidad de cada estudiante. Incluso así, los niños tienen la oportunidad de encontrarse con nuevo léxico, que les ayude a ampliar su vocabulario.

En cada ensayo es imprescindible la dicción y el repaso en voz alta. Con la repetición de las frases están mejorando su expresión verbal. Al mismo tiempo, deben aprender a expresarse corporalmente. En este caso, entra en juego la gesticulación, la posición de los brazos y el saber comunicarse con el movimiento.

Toda práctica de teatro les permite sentirse seguros a la hora de comunicarse, ganando las herramientas oportunas para expresarse en cualquier contexto de sus vidas. Esto es una gran ventaja para hacer crecer su autoestima durante las relaciones sociales.

3. La empatía y la escucha del otro

Al actuar o en las clases de ensayos están expuestos al resto de sus compañeros, que deberán escucharlos. Del mismo modo, tus hijos saben que deberán formar parte de ese público.

En ambos casos, como saben los alumnos que tienen que hacer de actores y público al mismo tiempo, aprenden a empatizar con el resto de sus compañeros. Parten de la idea de que si juzgan serán también juzgados, por eso aprenden a escuchar con la esperanza de ser escuchados.

Esta práctica les será muy útil en sus vidas, asimilando la importancia de una correcta comunicación entre interlocutores, sabiendo que los silencios y la reflexión son necesarios para lograr la comprensión mutua.

4. La curiosidad como motor de desarrollo intelectual

El conocimiento despierta la curiosidad de cualquier persona. Esto sucede cuando acercas a los pequeños al arte. En el momento en que les llama la atención, consigues que su curiosidad se despierte y quieran seguir aprendiendo más. De esta forma, se desarrolla su intelectualidad, incentivándole las ganas por saber hasta que, por su cuenta, quieran estudiar más.

Al lograr esto, tus hijos mejorarán sus notas, consiguiendo una mente crítica e independiente. En este mismo aspecto comienzan a verse como individuos, teniendo conciencia de sí mismos, lo que hará que mejoren como personas y pretendan llegar más lejos.

La literatura contribuye a despertar todo esto en tus pequeños, imaginándose pasajes y aventuras de los personajes, lo que les llevará a querer conocer nuevas historias, contadas en más libros.

5. Las habilidades sociales

La práctica teatral implica un estado de convivencia. En este caso, para lograr que todos los alumnos interactúen de la misma manera, el maestro o profesor puede hacer varios grupos, de entre cuatro a cinco alumnos, en caso de que el aula sea numerosa. Esto es un ejercicio muy práctico cuando se trata de acercar a los menores por primera vez al arte escénico.

En grupos pequeños, el alumno más tímido se verá obligado a vencer sus miedos e interactuar. Esta será su primera oportunidad para ganar en habilidad social. Es parte del grupo y este mismo espera de él que aporte su granito de arena para lograr que el ejercicio mandado por el docente salga de manera adecuada.

Cuando llega el momento de representar su personaje en el escenario, en frente del resto de alumnos que conforman los otros grupos, el alumno llevará a cabo una nueva habilidad al tener que transmitir a un público. El sentirse juzgado producirá que tenga que esforzarse, llevando a cabo una comunicación entre el personaje y su público.

Todo este proceso, además de acercarse al vocabulario literario que siempre es enriquecedor a la hora de expresarnos, consigue que todo alumno mejore su dicción y expresión verbal. A su vez, dentro de un grupo social, aprende a usar las herramientas adecuadas para interactuar, haciendo uso de habilidades como saber escuchar y hablar en el turno que le toca, pudiendo seguir una conversación con la confianza necesaria.

Las habilidades sociales pueden favorecer al adulto a la hora de conseguir un empleo de cara al público, abriéndole así un panorama laboral mayor. La autoconfianza que se consigue, en este aspecto, es imprescindible para que tu hijo vea más sencillo alcanzar las metas que se proponga, desechando uno de los temores típicos de la sociedad, como es desenvolverse en diferentes contextos y saber que lo hacen correctamente.

6. El trabajo con las emociones

Hablar de la actuación es tener en cuenta que un actor tiene que ponerse en lugar de su personaje. Esto implica conocerlo a la perfección, intuir sus sentimientos e inquietudes. No importa si toca representar al héroe o al villano. Sea cual sea, ambos representan una emoción que, a su vez, deben transmitir al público.

Se estima mucho a los actores de teatro que logran llegar al corazón del público. Para los conocidos en las artes escenográficas saben que no hay cosa más difícil que hacer reír. En cambio, provocar la tristeza y saber transmitirla, aunque lo pueden calificar como más sencillo con respecto a la risa, tampoco es una tarea sencilla.

Esta práctica, especialmente, en la etapa infantil, puede ser complicada, ya que están aprendiendo a conocerse. Y, precisamente, por eso les puede facilitar reconocer sus emociones. Al final, los pequeños terminan comprendiéndose a sí mismos, siendo esto óptimo para superar ciertas emociones perjudiciales y seguir superándose como personas, a medida que van desarrollando su madurez.

En el caso de los adolescentes que se acercan al teatro, el control de las emociones gracias a la práctica teatral es muy positivo. Esta etapa es, sin duda, una de las más difíciles para los jóvenes. Muchos de ellos no saben lo que quieren o tienen problemas para definirse a sí mismos. Al practicar las emociones de diferentes personajes, no solo pueden verse identificados en algún momento, sino que tenderán a canalizar todo lo que hay dentro de ellos.

Trabajar las emociones posibilita una mejor comunicación social, ayudándoles a expresar lo que realmente quieren o esperan, facilitando que su interlocutor les entienda. En este trabajo de la expresión, la correcta transmisión les ayuda a sentirse libres por la capacidad que adquieren de no guardarse las cosas que pueden afligirles. Así, consiguen una nueva herramienta que les dará seguridad y fortalecerá su autoestima a la hora de llevar a cabo relaciones sociales.

7. El juego y la improvisación y su utilidad en la vida

Ten en cuenta que, una vez aprendidos los pasos anteriores, tus hijos pueden beneficiarse de muchas cosas en la vida. Recordemos que tus hijos consiguen desarrollar así un adecuado y rico vocabulario, al mismo tiempo que se sienten seguros de sí mismos con una autoestima elevada.

Demos por hecho que su curiosidad ha conseguido que se acerquen a múltiples libros y a un saber más amplio. Además, su expresión se ha visto optimizada por la práctica escénica, mejorando no solo la parte verbal, sino la postural, que es muy importante cuando se tiene a un público delante.

Con todo lo anterior bien trabajado, la improvisación será un juego para ellos. La facilidad de dicción, el poder transmitir un sentimiento o hacerle notar al interlocutor que se está seguro son hechos que pueden favorecer muchos aspectos en la vida.

Si vamos por partes, la improvisación, si estamos en un país extranjero, nos facilitará llegar a nueva gente y llamar su atención. Esto, obviamente, también funciona en el territorio nacional y tiene como resultado la capacidad de la persona para hacer amigos o, si lo requiere, solicitar ayuda, logrando conseguirla.

La misma improvisación con la que conseguimos amistades en nuestra vida favorece la posibilidad de iniciar una relación en pareja. Nuevamente, saber improvisar y llamar positivamente la atención del interlocutor es una capacidad que, a los ojos de todos, suele ser admirable. Sinceramente, sabemos cómo muchas relaciones se han conseguido de este modo. Solo debes tener en cuenta que improvisar no es sinónimo de actuar o de representar a una persona diferente.

Al improvisar conseguimos sacar dentro de nosotros todo lo que hemos adquirido durante años de experiencia, sin dejar de ser nosotros mismos. Es, en el fondo, una puesta en acción de todos los sentimientos y actitudes que hemos forjado en la vida. Así, logramos que nos tengan en cuenta para ese trabajo de nuestros sueños.

Saber transmitir, dándonos cuenta de la actitud de nuestro interlocutor, con respecto a nuestra persona, es toda una virtud que podemos aprender. Es así como sabremos decir la palabra exacta en el momento oportuno, haciendo ver que valemos para aquello que nos proponemos y que podemos ofrecer mucho más porque somos personas verdaderas.

8. Personas tolerantes y abiertas al mundo

Nuevamente, podemos apreciar cómo logramos que nuestros pequeños se desarrollen como personas valiosas, que saben respetarse a sí mismos y a su prójimo. No solo a través del teatro has conseguido una mejora en los estudios de tus hijos, sino que se les ha aportado las herramientas para desechen todo lo que tiene que ver con el bullying, tan arraigado, desgraciadamente, a la juventud actual.

La tolerancia tiene muchos significados que podemos traducir en el vencimiento de la xenofobia y del racismo, además de la mejora en el respeto por los demás. Al hacer que nuestros pequeños tengan una curiosidad hacia lo que les rodea, hemos conseguido que se abran al mundo y busquen interactuar con sus semejantes, sin ver nada más que personas, con otras culturas tan interesantes como la suya.

Esto supone un crecimiento personal, que es fundamental en cualquier ser humano. Con el teatro infantil y adolescente conseguimos algo muy sencillo desde temprana edad, puesto que los participantes tienen la oportunidad de socializar con otros niños o jóvenes. Así, ven que comparten sentimientos y que, al igual que ellos, también hay gente que tiene miedo y quiere conocer a otros muchachos como ellos.

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