Acoso escolar y teatro

El bullying no es algo moderno o producto de nuestro tiempo exclusivamente. Por desgracia, es un fenómeno que sucede desde que el mundo es mundo, y más especialmente desde que el ser humano necesita sociabilizar con sus congéneres para poder sobrevivir.
La convivencia siempre nos abre la puerta a cosas maravillosas, es cierto. Pero también a cosas horribles. Y el bullying es una de ellas. 

Como decía en el párrafo anterior, el bullying ha existido siempre, pero no siempre se le ha dado la importancia real que tenía. Recuerdo en mis años de la egb haberle escuchacho a una profesora decir “tonterías de niños” y “niñatadas” al maltrato, agresiones y mofas que se llevaba un niño invidente de mi clase. Y el problema no era la expresión en si, porque es cierto que era un asunto de niños. Lo grave aquí es que con aquella expresión mi profesora quería decir que no eran temas importantes. Y se equivocaba, mucho. Cuanto más niñ@s son, más crucial es la respuesta que demos a este tipo de comportamientos.

Gracias a Dios, la cosa ya no funciona igual. Ahora tod@s entendemos la gravedad. Hemos visto el suicidio de varios adolescentes debido al maltrato recibido por su entorno escolar (Noticia 1. Noticia 2. Noticia 3.), casos que han crecido exponencialmente con la proliferación de whatsapp y de las redes sociales. Y lo que antes eran niñatadas, ya tiene un termino legal “acoso escolar” (o laboral) o “bullying”. Y con la definición, llega el proyecto de ley y la creación de protocolos. Lo cual quiere decir que ya entendemos la enorme gravedad que todo esto tiene.

CONSECUENCIAS DEL ACOSO ESCOLAR

Un niño o niña es un ser que comienza a formarse, y para que esto suceda depende en gran medida de sus primeras interacciones con el mundo, de cómo se perciba a si mismo en el entorno más próximo.
Es cierto que el primer mundo que conocemos es nuestra familia íntima: Primero empezamos con mamá, después papá, los hermanos y posteriormente abuel@s, ti@s y prim@s, etc. Pero en cuanto ese vínculo ha sido creado, nuestras interacciones se amplían, crecen. En esta sociedad donde Papá y Mamá trabajan, raro es el niño o niña que no está en el cole desde muy pronto, comenzando la sociabilización muchas veces cuando no alcanza casi el año de vida. Así que la sociabilizacion secundaria será con el barrio y especialmente con el aula. Y no hay más.
El niño o niña pasa de un entorno protegido (o debiera serlo) donde es el rey o reina, a otro donde es un@ más. Y aquí comienzan los problemas. Ya desde el jardín de infancia se puede ver el comportamiento de los niñ@s respecto a los demás. Niñ@s miedosos que se quedan en un rincón, niñ@s que invaden el espacio de los demás, niñ@s que sociabilizan, niñ@s que no, etc. De la respuesta que den los profesores y cuidadores al comportamiento de los peques, dependerá en gran medida todo lo que venga a continuación.

 

El acoso se da cuando un niño o niña empieza a invadir y no respetar a un semejante.  Y esto puede empezar a suceder en cualquier momento, en cualquier etapa del niño. No entender y respetar las reglas y límites, no gestionar la frustración de no conseguir lo que quiere y reaccionar siempre con rabia o furia son síntomas premonitorios de lo que puede venir después. Y el comportamiento que los has adres han premiado con risas dentro de la familia, luego puede ser el responsable de que el niño lo siga haciendo fuera del entorno familiar. Puede hacerlo para demostrar poder, para prevalecer su deseo, para ganar el respeto de sus semejantes, porque le hace gracia, etc. El motivo aquí no es baladí. 

Hay personas que con tal de hacer reír a los demás y no ser ellos el motivo de la risa, son capaces de humillar a otra persona. Y esto sucede en los adultos de forma diaria, cuanto más en jóvenes y niñ@s. La necesidad de éxito y reconocimiento social, en plena época de Instagram, es cada vez más acuciante y el miedo a quedarnos al margen del mundo, cada vez mayor. Por lo que el acoso (ahora digital o cibernético) ha encontrado nuevos caminos para tener éxito. Y el daño que genera es cada vez mayor, porque no solo se limita al aula o al colegio/instituto. Como el caso que presencie hace tiempo, donde a un chico experto en maquillaje le amenazaban de muerte en un directo de instagram live.

¿Puede el teatro ayudar en la lucha contra el acoso escolar?

Sí. El teatro es un maravilloso cruce de caminos entre el arte, la expresión personal, la terapia, la familia extendida y el amor “social”.  Una especie de crisol de intenciones y necesidades que convergen en un escenario, donde tanto espectador como equipo artístico son parte de una familia momentánea. Porque el teatro es de los pocos lugares donde la felicidad de unos depende de la de los otros: Si yo gano, tú ganas.

 

  1. Lo artístico: El arte nace de la necesidad del ser humano de transformar todo aquello que le sucede  y transformarlo en algo creativo, en algo que pueda aportarle algo a los demás. El odio, los celos, la rabia son una experiencia personal que si se transforman en arte, pueden ser compartidos con los demás y ayudar en la experiencia del creador y del que lo recibe. Y el hecho de convertirlo en una pieza estética, darle belleza y humanidad a todo aquello que nos duele y enferma, hace que nos podamos relacionar con nuestro material íntimo de manera más sana.
  2. Lo expresivo: Expresar significa etimológicamente “sacar fuera”, así que todo aquello que compartamos con el exterior (ya sean palabras, emociones, reacciones, etc) es expresivo y nos permite sacarlo fuera, compartirlo, ver cómo lo recibe la otra persona y sentir alivio por haber podido sacarlo fuera. Todo aquello que se retiene, que no se comparte, nos acaba enfermando.
  3. Lo terapéutico: Dice Meryl Streep en una entrevista que la actuación es para ella una especie de entrenamiento de la vida, de aquellos aspectos que más miedo le dan. El teatro es profundamente terapéutico por lo mismo, porque nos permite revisar situaciones y/o experiencias (ajenas y propias) en un entorno lúdico y creativo. No es la vida real, es ficción con un principio y un fin, pero nos sirve para colocarnos en ella, experimentarla de manera controlada y entrenarnos en la experiencia, incluso adquiriendo herramientas para hacerle frente.
  4. Lo familiar: Un grupo de teatro es básicamente un montón de gente que se reune por placer, para empujar todos en una misma dirección y que buscan aportarle algo “elevado” a la sociedad. En los buenos grupos de teatro todo el mundo tiene la misma importancia, porque el teatro sobrevive gracias al equipo, al compañerismo. Eso hace que tod@s podamos encontrar nuestro lugar y sentirnos aceptados. Y da lo mismo que seas mejor o peor, que si sumas, si aportas calidad al grupo, tendrás compañer@s para mucho tiempo. Y saberse parte de algo así tiene muchísimo valor.
  5. Lo social: El teatro es un evento social, es decir, nos pone delante de una multitud que ha acudido con sus mejores galas a vernos, deseosos de que todo aquellos que hagamos les enamore, les haga viajar. Esta mirada es probablemente la que más sane a un corazón dolorido, la mirada amorosa de un semejante.

Todo esto hace que el/la adolescente vaya trabajando de manera lúdica una serie de valores y herramientas que le van a ayudar mucho a hacer frente a una situación tan desagradable: Muchas veces le dará herramientas para prevenir el acoso (propio y en los demás) y si, por desgracia, ya le sucede, el teatro le permite manejar la situación desde una manera diferente, pudiendo relativizar el comportamiento de los demás, encontrando maneras asertivas de expresar cómo se siente, aprendiendo a relacionarse con los demás desde lugares distintos, y sobre todo un lugar donde tener sensación de pertenencia. Porque tod@s necesitamos pertenecer, todos.

Conclusiones finales

Hay muchísimos padres que cuando descubren que sus hijos sufren esta lacra, deciden apuntarlos a cosas relacionadas con el arte para ver si solucionan algo: Y lo mejor de todo es que muchas veces sí lo consiguen. Sus hijos aprenden a expresarse, a conectar con sus sentimientos, a relacionarse con los demás desde un lugar sano, etc.
Y aunque es cierto que el teatro no puede evitar la intervención de trabajadores y educadores sociales, pedagogos y psicólogos en situaciones así, una actividad tan completa como el arte escénico puede ayudarle mucho.

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